Hoy tenemos una entrada al blog muy especial, ya que está escrita por nuestra compañera y guía Anna, que ha acompañado a mucho viajeros durante 2016 y el principio de este año.
Anna se declara una enamorada de África y ha transmitido esta pasión a todos los viajeros que han ido en su camión.
Al acabar la temporada de camión los guías se suelen quedar a cumplir sueños como ver los gorilas o viajar al sur de África, ella se ha quedado en Tanzania para vivir una de las aventuras que solo se pueden vivir allí, subir a la montaña más alta del continente, al famoso Kilimanjaro. Porque África no es solo safari, es su gente, sus paisajes y también sus cimas nevadas.
Para todo nuestro equipo es un momento difícil dejar esos paisajes y volver a la realidad. Anna comparte, desde su corazón viajero, sus reflexiones mientras vuelve a casa, eso sí, ¡solo para unas vacaciones! A partir de mayo os esperamos todos allí.
No sabes cuánto voy a echar de menos Kenia y Tanzania… Creo que ya tengo el mal de África bien metido dentro, y voy a tener que regresar pronto.
El Kilimanjaro fue una experiencia muy interesante, pero pasó tan rápido que al final pareció que hubiera sido solo un sueño. La última noche, antes de subir a la cima, que está a 5,895m, comes, duermes, cenas, duermes, tomas el “desayuno” a las 11:30 de la noche y empiezas a andar. Hay 6 o 7 horas de camino hasta Uhuru Peak, el punto más alto, y si se lleva el ritmo adecuado se llega justo a la salida del sol. ¡Increíble!
Toda esa noche, los porteadores y guías, se la pasaron cantando como locos, y consiguieron hacernos sentir que caminábamos mucho menos que 7 horas.

El equipo humano fue una pieza clave. Éramos 6 viajeros, 18 porteadores, 3 guías y 1 cocinero. ¡Un total de 28 personas!
Rafel, uno de los viajeros, no paró de repetir durante todo el trekking lo que él dice que es un dicho africano: si quieres llegar rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado. Y es que esas palabras cobran un sentido pleno subiendo al Kilimanjaro, ya que te aseguro 100% que la gente lo consigue debido a la buena organización, formación, y al gran trabajo que hace el equipo tanzano.
El Kilimanjaro es una montaña accesible a toda persona que esté un poco en forma, porque no es necesaria ningún tipo de técnica alpinista ni nada, es solamente andar. Si no te afecta el mal de altura (y ya hay medicamentos para prevenirlo), el 90% de los clientes llegan arriba. Este es el caso también en las caminatas de la Ruta Las Montañas de Buda, y es maravilloso hacer esos rincones accesibles a todos los viajeros.
El Kilimanjaro se ha formado debido al movimiento de las placas tectónicas, las mismas que crearon el Valle del Rift, así que se encuentra en una zona privilegiada, sur de Kenia y norte de Tanzania. Poder subir a una montaña tan épica como esta, y al dia siguiente estar en pleno Serengeti o Ngorongoro, es algo que no se puede encontrar en ningún otro lugar del mundo. Ahora me doy cuenta, después de ver que en solamente en 10 días he podido subir al Kili, ir al Serengeti y ver la Gran Migración, los 5 grandes, y bajar al Cráter del Ngorongoro a ver el nacimiento de los ñus; me quedo alucinada.
En 1849, un misionero suizo alemán llamado Johann Rebmann, volvió a Europa diciendo que había visto una montaña nevada al sur del ecuador, en pleno trópico. Nadie le creyó. Creo que ahora, para poder creer que existe una especie de magnetismo con este país, también hay que venir aquí, y experimentarlo uno mismo.
Ya ves que yo estoy super enamorada de esto… y ahora estoy aquí sentada en una mesa en el aeropuerto, y no puedo evitar sentir que se me encoge el corazón…
Me gustaría transmitir mi pasión por África no solo a los viajeros, sino a todos los que seguís a Ratpanat en internet y vivís un poco nuestros viajes con nosotros.
¡Gracias!

